
JOSÉ MARÍA DAZA SÁNCHEZ
Quibdó en estás épocas de lluvia sufre por la ausencia de un sistema de alcantarillado eficiente, tanto pluvial, como de aguas servidas.
Es claro que no es responsabilidad de la actual administración municipal, el que no se vea el avance de las obras. Son contratos fallidos de gobiernos anteriores, pues han estado ‘ejecutando’ las obras, algunos contratistas irresponsables que han terminado sus labores sin culminar las obligaciones asumidas. No se conoce si ha habido reclamaciones a las aseguradoras por algunos de dichos incumplimientos y si se han perdido los recursos y menos si, en este caso, los han recuperado. Ya está el caso del primer contratista EPIC, que recibió su anticipo y terminó habiendo entregado pólizas de garantías falsas.
Lo único cierto es que el avance de dichas obras no se ven ejecutadas y funcionando. Muchas vías cerradas, pero hasta ahí.
Desde 2012, con el Plan Pazcífico que inició la financiación de la construcción, la inversión total confirmada en el alcantarillado de Quibdó supera los $203.000 millones, cifra que incluye una inversión inicial de $83.000 millones para la primera fase del proyecto, anunciado. A esto se suman otros recursos reportados, como los $120.000 millones que, según una fuente de 2015, existían para obras que apuntaban a un 40% de cobertura.
Esta segunda parte está destinada a la ampliación de la cobertura. Se dijo en su momento, que habría un sistema, en los sitios donde se expulsan las aguas servidas, a los patios y quebradas para recogerlas y que no se siguiera contaminando esas fuentes de agua. A la fecha, de eso, poco y nada, porque lo que se vé, son obras en zonas céntricas de la ciudad que pareciera ni siquiera se ve su efectividad en los momentos de lluvia.
Recordemos que en el 2017, en Quibdó, el Fondo para el Desarrollo del Plan Todos somos Pazcifico le entregó con crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), un contrato al Consorcio Epic Quibdó, para “Mejorar y ampliar el sistema de alcantarillado de Quibdó” y que posteriormente, con un anticipo de $14 mil millones, de un contrato de $76.600 millones, entregaron unas garantías falsas, supuestamente expedidas por Colpatria, por este hecho y la demora en el desarrollo de la obra, al contratista EPIC le dieron por terminado el contrato y la plata se perdió en este caso.